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A estas alturas del año, no creo ser el único que se ha dado cuenta de que las películas animadas literalmente bombardearon las carteleras durante la mayor parte de 2013 empezando en marzo, y todavía no terminan. Podríamos pensar “no está tan mal, ¡me gustan las películas de animación!”. Y sí, que haya tantas películas de tantos estudios en cartelera es un auténtico logro si pensamos que en 1995, cuando salió Toy Story, no se sabía si la cinta (y su técnica) llegarían a tener éxito, pero el sueño era convertirlo en un estándar de la industria.

A 18 años, evidentemente es el estándar. Pero ¿cuándo mucho es suficiente? Dicen que todo en exceso es malo…

Este año, excluyendo a estudios independientes o poco comerciales, la invasión a la cartelera corrió por cuenta de Pixar (Monsters University), DreamWorks (Los Croods, Turbo), Illumination Entertainment (de Universal Studios, Mi Villano Favorito 2), Blue Sky Studios (de 20th Century Fox, El Reino Secreto), Sony Pictures Animation (Los Pitufos 2, Lluvia De Hamburguesas 2),  y Disney Toons (Aviones). Todas con diferentes niveles de éxito, innovación, y descaro.

“Es como Cars… ¡Pero con aviones! Y se llamará Aviones… ¡Somos unos genios!”

 

Ignorando el hecho de que suman 6 estudios y 8 películas contagiadas con “secuelitis” (o “precuelitis”, “spin-offitis”, como le quieran llamar, pero que también afecta tanto a estudios como consumidores), es la calidad de estas películas la que ha hecho que críticos y prensa cinematográfica en todo el mundo, se pregunten si los estudios están haciendo lo correcto al realizar tantas producciones aparentemente “al vapor”, sólo por competir con los dos grandes de la categoría animada, Pixar y DreamWorks.

Y con una racha de éxito irregular ante la crítica desde Cars 2, incluso Pixar ha reconocido su parte en la evidente falta de creatividad en el mundo del cine animado (y en Hollywood en general): antes de Toy Story 3 en 2010, Pixar no había producido más secuelas que justamente Toy Story 2 en 1999. Con Cars 2 en 2011, Monsters University este año, y Finding Dory para 2015, el estudio habrá realizado cuatro secuelas (precuelas o derivados) en sólo 5 años.

Después de anunciar la secuela de Buscando A Nemo, Pixar también anunció que espaciarían mucho más sus producciones de esta clase para enfocarse más en proyectos originales. Para muestra, de los próximos cuatro proyectos del estudio, tres son originales: The Good Dinosaur viene en 2014, Inside Out junto a Dory en 2015, y un proyecto aún sin título basado en Día de Muertos.

La próxima secuela de Pixar. Esperemos que esté a la altura de la primera… y que sea la última por un tiempo.

 

También dicen que “al cliente, lo que pida”, y si nos llegan producciones cinematográficas “basura”, básicamente es porque el público lo pide (la gran recaudación en taquilla es la única explicación para que “Los Pitufos” hayan tenido no sólo una, sino una segunda secuela preparada para 2015, aunque la crítica la haya destrozado).

Esta película tiene a Barney Stinson… y ahí se acaba lo bueno.

 

Ante la saturación de animaciones, los números han hablado en México y el resto del mundo: las cintas de Pixar e Illumination se fueron con millones, otras como Turbo “cumplieron” a secas (inexplicablemente, a Los Pitufos 2 no le fue nada mal), mientras otras como El Reino Secreto de Blue Sky se desplomaron. Lo vuelvo a decir: al cliente, lo que pida.

Vayan a ver más Monsters University, menos Aviones. Si ven en el cine a la segunda, ahórrense DVD/Blu-Ray. Los estudios rara vez escuchan a la crítica, pero sí a los números. En C-curioso ya les hablamos de la crisis de contenido a la que, según Steven Spielberg y George Lucas, se atiene Hollywood si los estudios no ponen mayor empeño en producir películas de calidad, está en nosotros consumir más de lo que sí vale la pena.

 

Por: Lalo Ortega, lalo@c-curioso.com, sígueme en Twitter @Lalo_OrtegaRios

Imágenes tomadas de IMDb.com

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